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El jefe de mi amiga y dueño de estas plantaciones de pimentones, me permitió tomar otros pocos y así estuve durante varias noches vendiendo por el barrio. Luego me sugirieron que los llevara a la feria, así que conseguí una carreta para cargar dos sacos y ponerlos en el suelo unos tras otros.
Sin duda fueron días difíciles, la cosecha de pimentones se realizaba durante la madrugada y la venta no alcanzaba para cubrir todos los gastos de una casa. Sin embargo, a pesar del panorama poco alentador y con sus niños como única y gran motivación, continuó con la recolección de otros productos como pencas, berros y moras al costado de un río.
"Apesar de ser una mujer humilde, hoy puedo decir que son una mini empresaria, no es cualquier cosa y me llena de alegría después de años de trabajo" |
El empeño y la perseverancia son cualidades que dice haber heredado de sus padres, ambos campesinos trabajadores, que velaron por el cuidado de sus 15 hijos. “Ellos nos transmitieron su ejemplo de lucha, si bien no pudimos estudiar, tuvimos un techo y algo para echarnos a la boca”, recuerda con mucho orgullo.
- ¿Cómo fue el paso de una caja de
pimentones a un puesto consolidado en la feria?
Imagínese, desde una
pequeña cajita de madera a un puesto bien grande donde mi fuerte son las
ensaladas. Para lograr esto tuve que dejar a mis hijos con otras personas para
que me los cuidaran y poder salir a recolectar lo que se pudiera vender.
No fue fácil, al principio sólo eran pimentones, luego moras y así sucesivamente. Después la gente como andaba apurada prefería la ensalada lista para comer, fue entonces cuando decidí preparar las verduras, saqué mis patentes e instalé mi puesto.
Desde un pequeño pasaje en la comuna de Peñaflor se distinguen unas cajas plataneras apiladas unas sobre la otra, junto a éstas dos mujeres conversan afablemente, una de ellas se aparta al percatarse de nuestra presencia.
De mediana estatura y, tes morena Berta Guajardo amablemente nos invita a pasar a la casa. Las mismas cajas se reparten desordenadas en el antejardín. “Estas las uso para cargar las ensaladas”, menciona quitando algunas del paso.
Un enorme velo blanco de pared a pared
divide el living del resto de la casa e inmediatamente se distingue un pequeño
altar con imágenes de santos, la Virgen y Jesús, “Soy muy creyente en Dios”,
cuenta Berta tras percatarse que aquellas figuritas han llamado nuestra
atención. “Todos los días antes de salir, repito – en su nombre Señor, que sea
lo que usted quiera - ”.
A fines de noviembre
Berta se adjudicó el premio “Muhammad Yunus; Mujer Emprendedora 2008”, entregado
por Banco Estado, destacando su desempeño y esfuerzo por salir adelante como
principal sostenedora de una familia compuesta por ella y sus 5
hijos.
Hace más de 25 años que Berta trabaja en distintas ferias libres de Peñaflor vendiendo frutas, verduras, frutos secos y ensaladas. Su historia cargada de sacrificios y esfuerzos la hicieron merecedora de este premio al emprendimiento, ya que aún en los peores momentos nunca dio pie atrás y mantuvo su lucha para que nada les faltara a sus hijos.
- ¿Cómo comienza su trabajo en la
feria?
Empecé con una cajita platanera vendiendo puerta a puerta
unos pimentones que recibí de regalo. En ese entonces mi marido recién me había
dejado y la menor de mis cinco hijos tenía sólo 2 meses. Salí esa noche a
repartir y me fue bastante bien.

| Berta Guajardo |
| CUANDO QUERER ES PODER |
En la semana Berta se levanta a las 4 de la madrugada para ir a la Vega a escoger las mejores verduras, rutina que termina a las 8 de la mañana cuando vuelve a la casa para pelarlas, picarlas y luego confeccionar las ensaladas que llevará a la feria.
Durante el invierno las bajas temperaturas le hacen aún más
difícil la tarea de levantarse en la madrugada, pero siempre tiene algún motivo
para ponerse en pie y comenzar una nueva jornada de trabajo.
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¿Por qué cree que hoy es merecedora del uno de los premios más importantes en
materia de emprendimiento?
Pienso que recibí ese premio porque a
pesar de ser una mujer humilde hoy puedo decir que soy una mini empresaria, no
es cualquier cosa, y eso me llena de alegría después de años de trabajo.
Yo sólo pude llegar hasta séptimo básico, después de abandonar los estudios partíamos con un canasto en cada brazo vendiendo diferentes cosas. Nunca pensé que lograría tener mi propia fuente de trabajo.
Hoy si no tienes estudios la búsqueda de trabajo se vuelve más complicada, pero soy una convencida de que si uno se propone algo, puede hacerlo – querer es poder – es algo que siempre digo y practico, por eso soy una emprendedora.
- ¿Qué pasa con el afán de lucha cuando el panorama es
desalentador?
Hay veces en que la feria está mala y
uno puede ver que ha vendido poco o aveces nada, pero soy muy creyente en Dios y
esa fe me ayuda a seguir intentándolo.
